Juan Manuel Muñoz Moriche

Una profunda pena ajena y un alarido de rebeldía resuena en toda América. Hoy más que nunca tiene pertinencia el grito de guerra de los indígenas caribes o kari’ña. Que atropelle tímpanos el: Ana Karina rote.. Que tiemblen conquistadores y políticos y dirigentes indígenas que negocian con la miseria que acaba con la dignidad de nuestros hermanos aborígenes. Hoy no tenemos nada que celebrar, mientras haya desprecio por aguerridos indígenas de nuestra Patria. Es injusto que los pueblos y comunidades indígenas del municipio Freites del estado Anzoátegui estén abandonadas a su suerte, con calles destartaladas, con servicios públicos ineficientes, con sus ríos contaminados por efecto de la explotación petrolera y nadie responda, porque simplemente nuestro país está siendo exterminado a mansalva por el hampa política y la delincuencia común. Nada habrá que celebrar mientras nuestros hermanos aborígenes sigan parados en las esquinas, calles y semáforos pidiendo limosnas para mitigar tantas carencias y hambre, en tanto que la Misión Guaicaipuro y el Ministerio de pueblos indígenas es una entelequia que no resuelve nada y sólo obedece las directrices políticas del régimen que a los indígenas los mantiene en el olvido. Con razón los kari’ña gritaban: “sólo nosotros somos hombres los demás son esclavos”. #gritosdelibertad #respetoaladignidaddelosindígenas