CARLOS SAN DIEGO / FOTO: CORTESÍA DE EUDORA QUINTANA.  

EL TIGRE. El pueblo kari´ña del estado Anzoátegui conmemoró los días 1 y 2 de noviembre el tradicional ritual fúnebre del akaatompo (día de los muertos). El 1, como es sabido, dedicado a la parte infantil y el 2, a los adultos.

De esta manera comunidades asentadas en los municipios Freites: Kashaama, Tascabaña, Bajo Hondo, Barbonero, Paramán, Mapiricurito, Chimire y Los Mangos; en Anaco: Mapiricure y en José Gregorio Monagas: El Guasey, se reencuentran con los espíritus de sus familiares difuntos. Este vínculo religioso  se simboliza en el ritual con la presencia de propios de la comunidad o foráneos que visitan las viviendas en las que haya fallecido una persona, bien sea niño o adulto.  

La visita se realiza en una manifestación de baile colectivo al ritmo del mare mare (canto y baile autóctono kari´ña). En cada hogar los integrantes de esta manifestación o los espíritus que regresan son recibidos con abundante comida, cocida y cruda que es degustada en la mesa y también alcanza para llevar.

Organización

En la organización del ritual, en cuanto corresponde al de los niños, el 1 de noviembre, es comúnmente organizado por los docentes de las escuelas. Ese día los estudiantes de educación primaria visitan las casas en de las comunidades cuya familia ha sufrido la pérdida física de uno o más niños.

En cambio, en lo referente a los adultos, la organización es más amplia. Intervienen igualmente docentes, directivos de instituciones educativas, representantes y líderes de las comunidades, bibliotecas vivientes o adultos mayores y comunidad en general, con reuniones previas a la fecha.

Visita a El Guasey

Este año en El Guasey, municipio José Gregorio Monagas, el ritual inició a las 9:00 de la mañana el día 2 de noviembre. Hasta las 6:00 de la tarde, se logró un recorrido por 18 casas en las que han muerto familiares en las que el cultor y biblioteca viviente Ángel Poyo, ejecutando el cuatro, acompañado de algún maraquero joven, tocó para cantar en idioma kari´ña mare mare con letras improvisadas referentes a la memoria de la persona fallecida. Hubo algunas familias que en sus casas no quisieron que se cantara por la reciente data del fallecimiento de su deudo o por razones de creencia religiosa (evangélico). “Como impulsores de esta tradición popular, todo eso lo respetamos”, comenta la docente Emilce Arúcano.

Canto y rezos

“A través del canto que improvisa el señor Ángel Poyo, no sólo se remonta a las memorias de los difuntos, también bendice  los alimentos cosechados, bien sea por la viuda o viudo, hijos y nietos. Previo a este canto se reza un padre nuestro o un avemaría y se enciende una vela. Es parte de ese sincretismo espiritual en que se sumen las culturas”, expresa el docente Piter Sabino.

Cosecha abundante

En las mesas este año se pudo observar con abundancia frutos y productos como frijol, arroz pilado y en concha, cazabe, yuca, auyama, maíz, harina de maíz, limón, riñón, naranja, batata, topocho, plátano,  cambur, caña, onoto, entre otros, que son cosechados en los conucos aledaños a la comunidad.

Sabino comenta que este año fue “muy emotiva la realización del akaatompo. Todas las familias participaron, cada una desde sus posibilidades con entusiasmo. Hubo bastante comida preparada con platos típicos como iguana con arroz, carato de arroz, kashire y cazabe”.

Destacó que entre los platos que más deleitaron el paladar de las personas participantes en el akaatompo, están el arroz revuelto con iguana preparado por la señora Eloísa Navarro; el arroz al estilo chino con base en carne de iguana y el arroz pilado que preparó la señora Niurka Villasana. También el arroz tipo paella y las bebidas de vino de píritu y kashire de ofreció en su casa Héctor Baena.

Desde Nueva Esparta

Para este akaatompo en El Guasey se contó con la presencia de una delegación de la Universidad Nacional de las Artes (Uneartes) núcleo Nueva Esparta y de danzas Perlas Orientales, integrada por un grupo de estudiantes encabezados por los César Silva y Eudora Quintana, quienes “caminando, nadando y poniéndole empeño al espíritu viajero y las ganas de conocer de manera directa el ritual”, con apoyo y orientación de la profesora Julia Navarro, llegaron a como diera lugar a El Guasey, donde disfrutaron por unos tres días de la convivencia en la comunidad y del recorrido completo del akaatompo, regresando al estado Nueva Esparta impregnados de amabilidad y de la cosmovisión ancestral del pueblo kari´ña. Ellos procedían de La Asunción; pero la sede de Danzas Perlas Orientales funciona en el Valle del Espíritu Santo.

Sincretismo

El ritual en El Guasey este año tuvo algunas connotaciones que indudablemente acentúan el sincretismo  cultural. Además, que en algunas casas no se permitió que se cantara mare mare; hubo otras, como en la de María Coira, que previó a la llegada del baile colectivo del mare mare, exigió colocar un ritmo vallenato en memoria de su hijo fallecido Rubén Coira. Luego se rezó. Y seguidamente, Ángel Poyo cantó en kari´ña y fueron obsequiados alimentos.

En este hogar, el docente Jaime Navarro, coordinador del liceo bolivariano de Santa Clara de Aribí extensión El Guasey, indicó que la familia estaba preocupada porque no había llovido ese día para que la lluvia ayudará a bajar el espíritu del difunto. Pero un poco antes de las 6:00 de la tarde, justo, cuando faltaban dos casas para llegar a la de María Coira, cayó una garúa. Eso, según Navarro, tranquilizó a María, mujer ya de avanzada edad.

Mare mare de duelo

La ceremonia de cierre del ritual  en la plaza Bolívar de El Guasey, este año fue estrictamente de duelo, por el reciente fallecimiento de personas representativas de la población. Entre ellos: María Poyo, defensora de la cultura kari´ña, quien murió en el mes de abril; Manuel Navarro, quien fue gobernador y comisario de la comunidad. A su gestión se le deben varias obras de beneficio público. También Rubén Luis Guaramata, comunero y Gervasio Menela, cultor del canto de mare mare.

Alfredo Chiraspo, docente expuso rápidamente la biografía de algunos de ellos.

Ángel Poyo  tocó y cantó el mare mare “Callejera”, pero en un ritmo que es sólo para cantarle a los muertos. Docentes kari´ña  y estudiantes de la materia de Danza Tradicional Venezolana de  Uneartes – Nueva Esparta, lo bailaron con sus diferentes figuras.

Jaime Navarro expresó que con este baile de duelo se invoca a kaaputano (cielo) para “que limpie los espíritus y estos hermanos puedan bajar tranquilamente y hagan llover para bendición de la tierra”. Dijo que algunos de ellos no han terminado su proceso de purificación. “Tienen que seguir limpiando su cabello. Todavía están en los cerros, en los morichales, en los montes, en las sabanas en ese proceso de preparación de su almas”.

Encuentro y reencuentro  

La delegación de Uneartes  – Nueva Esparta y Danzas Perlas Orientales, tanto los profesores Silva y Quintana, como los estudiantes, agradecieron la fraternidad de los miembros de la comunidad, el apoyo en la realización de la investigación y las atenciones que los hacían sentir como en casa.    

Julia Navarro, quien fue representante del sector indígena en el ámbito educativo, también pronunció un breve discurso en kari´ña y luego en español para referir la importancia del akaatompo como reencuentro.

Colectivo de docentes

El maestro Freddy Navarro fue el vocero del colectivo de docentes de El Guasey, de la escuela básica y del liceo quienes son parte fundamental en la organización del ritual. Además de él, lo conforman: Yoanni Navarro, directora de la escuela; Lucelia Navarro, Mayra Navarro, Nieves Navarro, Alfredo Chiraspo, Rosa Bastardo, Jennifer Jiménez, Neriuska Navarro, Piter Sabino, Zori Navarro, Ángel Poyo (cultor), Johana Manela, Zarian Navarro y Orángel Poyo.

Mientras que en el personal docente del liceo Santa Clara de Aribí extensión El Guasey que participó en el akaatompo, se encuentran: Jaime Navarro, coordinador y supervisor circuital, Emilce Arúcano, Milerdys Curbata, Geyser Criba, Angie Cuare y María Bolívar.

Ofrendas

La actividad culminó alrededor de las 8:00 de la noche, con la entrega de las ofrendas a los visitantes. Las ofrendas consisten en los alimentos que son colectados durante el recorrido de las casas. Esos productos, durante todo el día van siendo depositados en la plaza Bolívar y luego se distribuyen para el reparto correspondiente a cada visitante. Así los espíritus son despedidos con atenciones y abundante comida hasta el próximo año.