JUAN MANUEL MUÑOZ JUAN MORICHE

Cuando Cristóbal Colon llegó al territorio continental de lo que hoy es América, la América que luego daría paso al proceso de mestizaje más brutal, pues al imponerse el poderío y la superioridad en armamentos de los españoles sobre los indígenas, la suerte que correrían las mujeres aborígenes sería lo que conocemos como encuentro de dos razas, claro más en yunta carnal que en otro aspecto. Así se da un sometimiento de pueblos nativos del Nuevo Mundo, y naciones enteras, pueblos amerindios sucumben ante la fuerza y destreza en el manejo de las armas por parte de los españoles, y no podía ser de otra manera, pues ellos eran los poseedores del poderío militar y naval más importante de los primeros años de conquista y ulterior saqueo de nuestras riquezas naturales y la natural barbarie que produjo el genocidio más importante del que tenga conocimiento la humanidad. Sin embargo hay un hecho que llama poderosamente la atención del navegante italiano, se sorprende del aspecto de nuestros aborígenes, a los hombres los describe como “hermosos” y los califica como “unos gigantes”. Destaca Colon la belleza física del aborigen americano, más propiamente al caribe, que por cierto es uno de los pocos pueblos amerindios que se rebela contra el poderío español y da una batalla que no dieron ni siquiera pueblos más adelantados como los mayas, los aztecas, los incas que son sometidos luego de imponerles la espada y la cruz, y por qué no, también la fuerza de los espejitos y de los espermatozoides. Ahora, a mí me surge una pregunta, si Cristóbal Colon encontró que los hombres de la raza caribe, es decir los kari’ña de hoy, eran altos y hermosos, cómo eran nuestras mujeres primigenias, cómo eran nuestras indígenas, cuán bellas eran las hembras de piel cobriza o tez tostada por el sol abrasador. De allí que yo crea las leyendas que hablan de princesas kari’ñas, llámense It Che Me o como quieran nombrarlas, aunque más se me parece a Guanipa, por la inmensa meseta, por el inmenso río y por las soledades que tuvieron que ser pobladas por mandato de Dios Todopoderoso, con seres hechos a su imagen y semejanza, por ello es natural que en Kashaama y antes en Chamariapa y luego en todas estas tierras de hombres y mujeres amamantados por la sabana, acogidos por los brazos y las manos de Julia Maita, encaminados por hombres y mujeres de raza aguerrida, surgieran las princesas del ayer y del hoy y del ahora y para siempre que son orgullo del mestizaje que sigue asombrando a propios y extraños. India, mestiza, aborigen, o como quieran llamarla es la mujer kari’ña nacida en las verdes sabanas de grandes explanadas y ríos que cada día entonan un canto diferente, una melodía nueva, un verso distinto, una voz que arrulla y unas aguas que no se cansan de moldear a las princesas que nacen en Kashaama, Tascabaña, Bajo Hondo, Mare Mare, Chimire, etc., En Kashaama nació mi hija Mayerlin Coromoto Muñoz Serrano, producto del mestizaje, pero sin que ello signifique para nada un ápice de renuncia a lo aguerrido de la etnia, a lo bravo de la raza, y no existe ni siquiera un asomo de vergüenza por el color de piel o lo negro y lo liso del pelo. Mi hija Mayerlin nació un día como hoy 11 de septiembre, hace 25 años y sé lo orgullosa que está de ser descendiente de la raza kari’ña, de la raza caribe. Ella ama a su pueblo, a su gente y Kashaama es su referente vital. Hija, hoy es doble el motivo para celebrar, porque un 11 de septiembre el indio Coromoto vio por primera vez a la señora bonita que emergió de entre las aguas, la virgen María en la advocación de Nuestra Señora de Coromoto Patrona de Venezuela y luego porque un día como este de hoy en Kashaama, naciste a la vida para iluminar la mía y de todos cuantos te queremos. Hija eres hermosa, pero además eres buena, Dios depositó en tu pecho un corazón que es capaz de albergar todo el amor del mundo, y yo lo sé, y lo sabe Nancy, tu querida madre, hermosa como tú y como todas tus hermanas, porque gracias a la sabiduría de los viejos kari’ña, en esos pueblos existen princesas, y las princesas nunca se marchitan. Feliz cumpleaños Mayerlin. Hija te amo enormemente.

Juan Manuel Muñoz Juan Moriche

El Tigre, 11 de septiembre de 2018 @JuanManuelMuoz4 juanmanuelmoriche@gmail.com