JUAN MANUEL MUÑOZ (MORICHE)

1.- Paúl Kleyser Schmidt Ruiz Unceín, era lo que Gallegos diría de Andrés Eloy Blanco “un hombre bien construido por dentro”. Fue cincelado en el amor al trabajo, y a pesar de ser descendiente de alemanes, creció apegado a los valores de amor por su tierra natal, Ciudad Bolívar, por la naturaleza circundante, llena de árboles impresionantes y la presencia de frutales que él degustaba entre el sabor dulce de un mango o la abstracción que le producían Los Morichales donde transcurrió su niñez, donde se le hizo costumbre oír que lo llamaran “el alemancito”, debido a su genotipo rubio y descendencia teutona. Fue un niño feliz, inteligente y aunque sólo aceptó asistir a la escuela ya grandecito, la primaria la hizo en la Angostura de la segunda década del siglo XX, en apenas dos años. 2.- La inteligencia de Paúl Kleyser Ruiz se manifiesta desde edad muy temprana, pues un día brillante de aquellos veranos angostureños, sorprende a todos en la antigua Casona Unceín, pronunciando sus primeras palabras bien articuladas en perfecto inglés, idioma que había aprendido con una niñera que lo atendía y que se molestaba cuando lo besaban dado que era un niño rubio hermoso. Por ello era frecuente escuchar a su nana decir: don’t kiss baby!!, entre las protestas de los amigos y allegados, y la complicidad de la familia. Ese hecho causal de tanta protección le moldeó una personalidad fuerte, pero debilitada ante la presencia de sus afectos paternales, los cuales lo convertían en un niño más ante la presencia de sus hijos.

3.- Paúl Kleyser Ruiz, nació un día como hoy 10 de septiembre de 1913, o sea que hoy se están cumpliendo 101 años de su luz, esa que sigue iluminando el corazón de sus hijos y nietos y de quienes como yo, tuve oportunidad de conocerlo en toda su bondad en Ciudad Bolívar. Fue hijo de Paul Johan Kleyser Schmidt, súbdito alemán y de Panchita Ruiz Unceín, dama de honorable descendencia guayanesa. Vivió en lo que llamaban Los Morichales, en una casa asignada por la Casa Blohm, donde trabajaba su padre un economista alemán contratado para laborar en la que fuera una de las principales empresas de Ciudad Bolívar a principios del siglo XX. Allí transcurrió alegremente su niñez, viendo crecer la circundante vegetación, y asombrándose de que cada día observaba a los árboles más altos y más frondosos que de costumbre, pero que sin embargo dejaban pasar la luz solar a raudales y al mismo tiempo prodigaban oxígeno y sombra. Desde niño era amante de la naturaleza, le gustaba ir de excursiones al río San Rafael y como buen vecino del Orinoco, le encantaba extasiarse contemplando sus inminentes y cíclicas crecientes.

4.- Paul Kleyser Ruiz, se casa muy joven con mi tía Columbra Flores Muñoz e inmediatamente se vienen a vivir a San Tomé en 1.939, donde trabaja en la Mene Grande Oil Company, y allí se da cuenta de la tozudez del norteamericano y de sus complejos raciales. Esto lo marca y hace que crezca dentro de su ser el hombre jovial, el venezolano solidario que rechaza la rapacidad y el trato cruel contra los seres humanos. En San Tomé nacen sus hijos mayores Paul (+), Norma (La Nena Kleyser) y Carlos. Eda la hija menor nace en Ciudad Bolívar, luego que la familia regresa a la antigua Angostura. Paul Kleyser Ruiz trabajó en la empresa transnacional petrolera hasta el año 1947. Luego sería prefecto de El Tigre en el gobierno civilista del novelista y pensador Rómulo Gallegos y entrega el cargo luego del golpe de estado que saca del poder a Gallegos. Como prefecto de la naciente población de El Tigre, Paul Kleyser destacó por su espíritu bonachón, su talante conciliador, honestidad a toda prueba y por la sana convivencia que promovió entre sus conciudadanos, como primera autoridad civil de la ciudad en formación. Son múltiples las referencias que he oído, que lo retratan como un hombre amable y de virtudes ciudadanas.

5.- Paul Kleyser Ruiz regresa a Ciudad Bolívar una vez instaurada la férrea dictadura militar perezjimenista, y luego se muda a Puerto Ordaz en 1953, donde comienza a laborar con la empresa transnacional Orinoco Mining Company, donde permanece activo hasta 1982, dándoles cobijo, estudios y protección a sus hijos que eran el centro de su vida, y porque además era un hombre sentimental y centrado en que debía proveer felicidad a la familia. Siempre ayudó a los necesitados, a los menesterosos y excluidos, y por donde pasó dejo impresas estelas de dignidad, honestidad y honradez, valores que hoy tienen continuidad en sus hijos y nietos, quienes constituyen lo que definimos como una familia de bien. Fue un hombre culto, amante de la literatura, la música, el cine, y de las bellas artes como un todo.

6.- Hoy está cumpliendo 101 años Paul Kleyser Ruiz, y desde el plano de luz donde se encuentra, permanece pendiente de La Nena Kleyser, de Carlos Eduardo y de Eda, mis primos hermanos que le sobreviven y a quienes me uno en estos momentos de veneración de un hombre excepcional que sembró en ellos valores éticos y morales, y el amor por el trabajo, que debe ser una constante en cualquier sociedad que aspire  “alcanzar la mayor suma de felicidad posible” como escribió Simón Bolívar en las cercanias de la casa donde “el alemancito” hacia sus inevitables travesuras infantiles. Paz a su alma.

El Tigre, 10 de septiembre de 2014

@JuanManuelMuoz4