Guillermo A. Zurga

BBC mundo, un conocido medio de comunicación de origen británico, le pregunta recientemente a sus lectores: ¿Qué busca EE UU en Venezuela y por qué actúa ahora? Esta pregunta, la cual lleva un matiz cínico, que debería estar bien claro para tan importante medio de comunicación, puesto que los británicos en particular, conocen muy bien a esa nación y a su gente, puesto que fueron sus colonizadores, de quienes los EE.UU., se independizaron.

Como latinoamericano que aprecia a esa gran nación de los EE.UU., me imagino que el señalado diario piensa, al igual que: los comunistas, socialistas, marxistas leninistas, liberales, o ultra izquierdistas; que los EE.UU., y en especial Donald Trump, solo buscan el petróleo venezolano como compensación, por ponerse de su lado en esta patética y horrible situación dictatorial en que nos encontramos los venezolanos. Nada más cierto que esa suposición. Si, los EE.UU., busca nuestro petróleo, lo preferimos que  a otros.

Al igual que, la mayoría de los venezolanos, creo que a los EE.UU., les gustaría tener buenas relaciones diplomáticas y comerciales, y de todo tipo con un país como Venezuela, pero eso sí, en democracia y con mutuo respeto. ¿Y por qué no permitirles  ayudarnos a reconstruir a nuestra nación y a la industria petrolera y de paso comprarnos nuestro petróleo a los precios internaciones, que satisfagan a ambas partes? Si al diario BBC mundo, no les satisface esta respuesta, y piensa que los EE.UU., solo pretenden someternos con argucias y sacar provecho de nosotros, les respondería, si cierto, y les contra respondería de esta forma.

Es posible que así sea; puesto que China, Rusia, Cuba, Turquía, Irán entre otras naciones tiránicas lo han hecho y siguen haciendo con el gobierno complaciente y alcahuete de Nicolás Maduro; que, hasta el oro y demás minerales valiosos, se lo están entregando casi regalados, a estos países oportunistas y usurpadores, sin ninguna compensación justa ni afinidad ni empatía con éstas naciones, de parte del pueblo mayoritario de Venezuela.

Algo que no terminan de entender,  los detractores y enemigos de los EE.UU., es que, la determinación de esa nación de defender la democracia en su propio país, y donde lo considere necesario hacerlo, por diferentes razones, entre las cuales, la seguridad, la paz y prosperidad en la región es fundamental y estaría en peligro, para ellos y para nosotros los latinoamericanos; los cuales al fin y al cabo somos sus aliados y vecinos, quienes a excepción de los gobiernos comunistas de Cuba y Venezuela, los demás países somos sus aliados y colegas en democracia.

Aun cuando a los actuales gobiernos de Uruguay, Bolivia y Nicaragua, no se les pueda calificar abiertamente de comunistas, si son simpatizantes de esa ideología razón para que los países con gobiernos demócratas restantes tengan preocupación por esta realidad, que tiende a dividir a la región, a lo cual la mayoría de los demás países latinoamericanos, europeos y del mundo libre en general, nos oponemos, por razones obvias, de mantener vigente la democracia en toda América.

Donald Trump, como presidente de la nación libre más grande, potente y exitosa del mundo, como un demócrata convencido que es, tiene la obligación moral y legal impuesta por su pueblo, de intentar mejorar la grandeza de esa importante nación, la cual últimamente estuvo deteriorándose tanto, a nivel económico, como a nivel de potencia militar mundial.

Lamentablemente para los EE.UU., los presidentes que antecedieron a Donald Trump; George W. Bush  y Barack Obama,  por diferentes motivos, entre los cuales; el terrorismo internacional, aunado a sus políticas públicas y diplomáticas, no fueron las más acertadas; lo que ocasionó un deterioro de los EE.UU., en varios renglones importantes de esa nación, que Donald Trump y su equipo de trabajo percibieron y prometieron a los habitantes de esa nación que los eligieron, que harían lo posible por mejorarlos, entre los cuales; la economía, la delincuencia organizada, la inmigración ilegal, el desempleo, la calidad de vida, y la seguridad nacional, y de la región; entre otros factores, han tenido la prioridad del presidente y su gobierno.

Los EE.UU., han demostrado reiteradamente en el tiempo, su compromiso con la democracia, sistema este que vive y apoya. Por tal motivo, se la ha considerado como el defensor principal de la democracia y de los derechos humanos, ganándose el calificativo, nada agradable ni simpático de ser, “el policía del mundo”, el cual usan jocosamente sus enemigos. Este papel de policía del mundo, les ha costado mucho dinero y vidas estadounidenses, muertos o lesionados de por vida, por defender la democracia en otras latitudes. Ese sacrifico, político, económico y en vidas, hay que enardecerlo, y estimularlo, en lugar de criticarlo satanizarlo, o desestimarlo.

Para la tranquilidad de los críticos que piensan que los EE.UU., estaría “maulamente” detrás del petróleo de Venezuela, les digo, que de ser cierta esa apreciación, eso nos daría una gran alegría a los venezolanos, puesto que sería el mejor aliado político, tecnológico y comercial que tendríamos; para reconstruir a Venezuela y a la industria petrolera, pilar de su economía.

Como se sabe, nuestro petróleo y sus grandes reservas, están mayormente depositadas en la llamada Faja Petrolífera del Orinoco, en una gran extensión de terreno, que abarca a varios estados, a profundidades relativamente fácilmente asequibles. No obstante, es un petróleo con gravedad especifica API muy baja de alrededor de 9 grados, lo cual le hace muy viscoso (espeso) y más denso que el agua, difícil de transportar por tuberías, razón por la que, para transportarlo por tuberías, desde las áreas de producción, debe ser mezclado con petróleo más liviano, para diluirlo y llevarlo a su mejoramiento.

Lamentablemente, en Venezuela, los petróleos livianos y medianos escasean cada vez más, razón por la que es mandatorio realizar un mejoramiento y técnicas y optimización de su producción para extraer más petróleo liviano y mediano de los yacimientos actuales. Otro opción es la de explotar eficientemente los yacimientos costa afuera de Venezuela, descubiertos hace un tiempo atrás, que permitan disponer de petróleos livianos, medianos y gas natural, que complemente al petróleo de la FPO, entre otras necesidades.

Con las empresas petroleras norteamericanas y europeas, así como el gobierno de los EE.UU., como aliados, Venezuela puede garantizarle al mundo, que renacería de las cenizas y vencería, a; las dificultades políticas, económicas, tecnológicas y técnicas que se puedan presentar, para la felicidad de un pueblo que merece ser feliz, por su historia y esfuerzos, sin tener que ser el “patio trasero” de ninguna nación o gobierno, como lo es ahora mismo.

Una nación tan grande como los EE.UU., la cual consume tanto petróleo; hasta el año 2010, solo producía unos pocos millones de barriles por día, a tal punto que, para chantajearla, Hugo Chávez amenazaba respectivamente George W. Bush y a Barak Obama en cada una de sus presidencias, con quitarles el suministro de petróleo, para que los EE.UU., se hiciera el desentendido de su revolución marxista leninista anunciada a viva voz al mundo.

En 2011, la industria petrolera de EE.UU., estremece al mundo cuando anuncia, un aumento abrupto e importante en su producción de petróleo, al llegar ésta hasta los 5 millones de barriles por día, lograda al aplicar un método de fracturamiento “fracking” de los esquistos bituminosos existentes en algunos de sus numerosos yacimientos de petróleo hasta esa fecha, los cuales tenían poca capacidad de producción de petróleo.

Se dice maliciosamente incluso, que ese aumento de la producción de petróleo en EE.UU., contribuyó posteriormente, al descenso abrupto de los precios del petróleo, que afectaron al mundo y a Venezuela, y beneficiaron a otros.

No obstante ese impresionante éxito de la industria petrolera norteamericana, recién en 2019,  nos vuelve a sorprender, con un anuncio hecho por el presidente Donald Trump, al informar al mundo, durante su discurso del estado de la Unión; que, esa nación, a partir de ese día,  se convirtió en el mayor productor de petróleo del mundo, con 11 millones de BPD, por encima de Arabia Saudita. Y esa noticia no termina allí, puesto que se dice que esa producción actual pudiera ser mayor en el 2020, alcanzar una producción de petróleo, entre los 12 – 13 MMBPD.

Esta fascinante e impresionante historia y actualidad de la industria del petróleo norteamericano, no deja de sorprendernos, puesto que conocemos a ese país y sabemos de lo que es posible lograr. Sabemos que es un país que cuando se propone algo, por más difícil que sea, termina lográndolo, puesto que sin duda alguna, es la mejor nación del mundo en lo que a investigación, y tecnología se refiere. Por algo, es el mayor ganador de premios nobel del mundo, lo cual en cierta forma, ratifica lo dicho.

Dado que mundialmente la vida del petróleo, tiene sus días contados, supongo que para el año 2050, el próximo reto de los EE.UU., sería el de autoabastecerse de combustibles no fósiles o renovables, que le permita seguir siendo un país líder, y el más desarrollado del mundo, tal como sus habitantes están acostumbrados a conducirlo, según la historia.

Por lo tanto, para responder más convincente y tajantemente a la prensa BBC mundial; para los venezolanos, mayoritariamente amantes de la democracia, sería un honor seguir siendo una nación, de la confianza total de esa gran nación como lo es EE.UU., y continuar siendo su socio en la industria del petróleo y de otras industrias. Esta alianza,  nos permitiría  lograr el crecimiento económico y social, ansiado, para la felicidad de nuestro querido y amado pueblo, el cual se lo merece ampliamente.

A la segunda parte de la pregunta de BBC al mundo: ¿Que busca EE.UU. en Venezuela, y porque ahora?, Este medio, al parecer, se deja influenciar por chismes de políticos del partido demócrata, quien pareciera estar permanentemente en campaña electoral y no termina por dejar que el presidente actual gobierne y resuelva los problemas del país. Es estúpido, pensar que Donald Trump piensa en dar un golpe de estado para sacar a la dictadura actual e implantar otra dictadura a su conveniencia. Eso no tiene ni sentido ni base alguna, y no merece ni siquiera ser considerarlo ni aclarado.