CARLOS SANDIEGO  / FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ.

Las primeras nociones musicales las recibió a los 7 años de edad. Javier Aranaga, su padre, director de coros y guitarrista clásico, fue su maestro inicial.

Nació en la clínica Gutiérrez de El Tigrito (San José de Guanipa). Pero se crió en el sector La Charneca de El Tigre, estado Anzoátegui.

Fue muchacho inquieto. Apasionado de la música. Donde sabía que vivía un músico, lo visitaba. Su deseo era aprender. Maestros y cultores como Tobías Álvarez, José Tadeo Planchart, Carmito Gamboa, Enrique Hidalgo, el padre Raúl Benedetti, Jesús Mata, Hernán Gamboa, Cosmito Villarroel, Gilberto Lanza, Sócrates González, Baldomero, Chuíto Almeida y por supuesto su “padre musical” Atilio Mazarri, fueron guías de su formación.

Formó parte de agrupaciones como Hermanos Aranaga, Grupo Experimental El Tigre, El Trabuco Oriental, Si-Bemol, Melodyas, Klassic, Cantamor y desde hace unos 23 años integra a Serenata Guayanesa. Hace las diversas voces de esta legendaria agrupación tradicional venezolana.

Ha asesorado delegaciones del estado Anzoátegui en varios festivales en el país: Panoja de Oro, Festival Nacional de Bandolas, Orinoquito de Oro, entre otros. Ha sido embajador cultural de Venezuela en otras naciones: Colombia Ecuador, Trinidad, Estados Unidos y en el continente africano.

Ha trabajado en la grabación de discos de Emil Sucre y su grupo Cachama, de Gualberto Ibarreto y también de las agrupaciones: Botija, Catatumbo, Cantamor, Grupo Verá, Quinto Criollo, Palo de Arco y Serenata Guayanesa. En Miami, Florida, participó en la grabación del disco “Voces de Venezuela” de Juan Carlos Salazar.

También ha producido y conducido programas para la radio. Es un juglar, un cantor de tradiciones venezolanas y de boleros que lleva la serenata en el alma. Es un artista, como soñó su padre que lo fuera: un músico completo.