Me cago en el orden del mundo. Estoy Perdido. Heiner Müller

ALEXIS CAROLES

Ruperto José calderón es mi padre, a los 19 años de edad fue un Bombero voluntario en un pueblo cercano, Anaco. Edo. Anzoátegui en Venezuela.  María Dominga Flores tenía 14 años cuando se enamoro del uniforme de Bombero rojo de mi papá. Mi padre le encanto la hermosura morena de cabellos negros y ojos grandes que era mi mamá. Fue un amor a primera vista, cupido se le rompió la única flecha que tenía.  Cuando mi abuela Matilde Flores se enteró de lo que estaba pasando ya era tarde, yo estaba en su vientre e iba camino a El Tigre en carito por puestos Anaco – El tigre.   Nací el lunes 29 de septiembre   1965 a las 7:25 am en el antigua hospital de la localidad en donde funciona hoy la biblioteca Publica “Alfredo Armas Alfonzo “. Una parte de mi familia se sorprendió por allá en 1993 cuando realizamos la producción de la obra “Los Emigrados” en el mismo salón donde nací, yo no sabía que había nacido allí, el espacio lo trasformamos en una sala de teatro experimental en aquellos días en que David Figueroa era alcalde de la cuidad y nos financio todo el trabajo de pre – producción, Producción, post -producción. En el mismo salón donde Pario María mi mamá, allí mismo dimos a luz a mi actual agrupación teatral TEATRO 3, A.C   ya próximamente, en marzo de este año va cumplir 26 años de trabajo relajado pero puntual en la escena y el teatro venezolano.

Mi abuela Matilde Flores quien en realidad fue mi madre, mi padre y todo lo bello, que me toco en la vida, me crio hasta que se fue de este mundo.        (2012). A los 98 años de edad.  Cuando tenía 13 años, una mañana me llamo y me sentó    en la mesa de la casa en donde vivíamos en Anaco y me dijo; “hijo voy a vender la casa, me voy a El Tigre, lo espero allá en 4 meses cuando termine el año escolar” y vendió la casa con todo, muebles, gente a mi tío político Luis Hernández. Así fue cuando me quedé solo por segunda vez, pero muy buen acompaño con 17 mujeres, tías, primas, amigas de la familia que vivían en la casa.

Llegué a El Tigre después de 13 años, llegue a una casa en construcción a una cuadra antes del llegar a Vea, el patio era una sábana gigante, se perdía de vista entre empalizadas, maltrátales, Merey, balancines petroleros, pajonales, taladros petroleros que iluminaban las noches a lo lejos. Las casas eran muy distantes, la familia Medina, la familia Castro, la familia Gámez, la familia Cheremo era los pocos o los únicos vecinos cercanos.  El Tigre de la calle 10 sur donde llegue era una cuidad o mas bien un pueblo rural, sin luz aun, sin agua calles de tierra. Recuerdo que llegue al fin del mundo y que esa seria mi vida en este triste lugar. Pero El Tigre de los años 80 estaba creciendo silencioso, crecía  el sur, por el norte, por el este y el oeste, crecía por el auge petrolero, por la producción de Merey, de granjas de pollo, mucha gente venia de varias parte del País, gente como sorgo y como arroz, ( Como dedicamos los chamos en la cuadra).

Mi Pueblo poco a poco se convirtió en un lugar amable, solidario, vino la amistad, llego la escuela, el liceo, la cotidianidad, la estabilidad, la lectura , el trabajo la vida y llego la adolescencia los discos de vinil. La cuidad tenía mucho que dar y que ofrecer.   

La soledad paso de largo a los 16 años comencé a viajar solo a Caracas, era muy hábil para producir dinero trabajando, claro. (cosa que perdí cuando descubrí el teatro).

Tengo 6 hermanos, soy el mayor de todos, una hermana y un hermano por parte de madre y una hermano y tres hermanos por parte de papá. Viajaba a ver a mis hermanos y a mi papá en Maracay luego pasaba por caracas y regresaba a El Tigre. En uno de mis viajes a Caracas de vacaciones a  fui por primera vez a una obra de teatro, al teatro la campiña  a ver  una obra si mal no recuerdo que se llamaba “ Charlie el Ángel “, luego de esto me gusto ver y contemplar historias , en El Tigre no había obras de teatro , pero si había mucho cine, y fui al cine a ver películas de todo tipo, las salas de cine en los años 80 eran geniales ( Cine plaza, cine Maroni, Cine cristal, autocine Guanipa y otros que no recuerdo el nombre).

De apoco me fui adentrando en el mundo cultural de la ciudad, vi crecer la forma, convertirse de pueblo en cuidad, El tigre festivo, un lugar para vivir. Llego la Belleza, la frivolidad de la moda y por supuesto el amor. El amor llego por todos lados siempre he sido un afortunado para las chicas bellas. En el liceo organizamos las fiestas, las mini tecas, las guerras de minuticas, las matinés, me gustan las linternas, las colecciono. Traía de caracas lunes de mini tecas, eran muy económicas el dólar de la época costaba solo 4.30 Bolívares. El Tigre era un pueblo de progreso, actividades, fiestas nocturnas, explosiones de pintura, actividades de literatura, una cuidad productiva. Los años 80 lo viví al máximo, fue muy divertido vivir aquí en esos días de mi vida, me divertí, sin drogas, aunque existían, las vi de cerca, pero no eran necesarias para mí. Ahora escribiendo estas líneas veo lo hermoso que fue la vida años atrás y puedo decir con certeza que fui feliz.  

El teatro:

Por mi casa en la calle 10 sur, vivía una amiga que prestaba su casa para hacer fiestas y eso, allí conocí a muchos artistas sobre todo de TV , gente que venían a realizar espectáculos y obras de teatro en El Tigre., en esa casa conocí a la gente de El Taller de Teatro Tigre , aunque en ese momento no me interesaba el teatro, ellos me invitaron a  trabajar en teatro con ellos y yo me mostré pretencioso  , les decía que iba a estudiar en la Escuela superior de artes Escénicas” Juana Sujo” y así lo hice en Caracas entre 1987 – 1989 .

De muy niño me gusto comprarme mis cosas, (ropa, equipos de sonido, comida) por eso trabajé de día y en la tarde noche me fui a estudiar en el liceo nocturno, debo confesar que no era un buen estudiante, no fui en alumno brillante, ni regular. Era un alumno pésimo, malo el bachillerato lo saque a punta de 10 puntos.

A los 17 años con mi hermano Herys Collins y Dogalis Garban organizamos un taller de teatro de una semana de duración con Luis Garban que ya era un actor de la fundación Rajatabla, allí me encontré José Pérez, Carlos San Diego, José Luis Mata, Gregorio Milano, Miguel Chettick aún son mis amigas en las malas y en las buenas.  En el ateneo de El Tigre conocimos a Heli Colombani quien se convirtió en un amigo, un compañero de lucha, un maestro y padre cultural para la mayoría de nosotros me atrevo a decir. Mi vida es una gran aventura desde  que mis jóvenes padres no usaron preservativos y yo entre a la escena sin pedir permiso y me plante para ser y dar lo mejor de mí. En el Ateneo de El Tigre duré 4 años y tal vez hice más teatro que los primeros 5 años que viví en Caracas. Recuerdo que no tenía tiempo para nada, trabajaba en el día, estudiaba en la noche y ensayaba teatro en la noche luego del liceo y los sábados y domingos eran de formación y presentaciones. era una máquina de producción, me dejaron 3 novias por falta de tiempo, esas chicas que dicen; “El teatro o yo “.

Un buen día invite a una compañera de clases a ver una obra y le gusto, me pidió entrar a nuestra agrupación, tenía un talento único y natural, nos dedicamos a ensayar y a montar una obra teatral y en el camino me enamore solo. Despechado y desilusionado fui a Caracas,(1989), llegué la casa de José Luis Mata de pinto a Miseria por la avenida Baralt. Y como les dije entre a estudiar a la Escuela Juana sujo. Me olvidé de El Tigre, fui al teatro todos los días, el teatro en Caracas finales de los 80 era de martes a Domingo, teatro prodigioso, teatro que salva. La cartelera teatral era de 20 obras diarias aproximadamente. Yo vea 2 o 3 obras diarias, clases, ensayos, teatro, fiestas en el café Rajatabla otra vez mi vida cambió radicalmente para bien.  En los años noventa, vino la universidad, la familia, mis dos hijos hermosos, Ana Karina y Miguel Alejandro , llego un el teatro profesional, la profesión se hizo real y vivo de mi trabajo como Actor, director, profesor, productor de teatro. Me forme en IUDET ahora UNEARTES.  Paralelamente nunca olvidé a mi pueblo de El tigre, siempre traje a mi pueblo proyectos teatrales económicos, con pocos actores o realizamos producciones teatrales con talleres de formación. Desde 1897 hasta 2017 cuando realizamos las puestas en escena de Suite El Tigre Instituto Lounge Tavistock he tenido un encuentro gustoso cuando se puede con mi cuidad natal, lugar que me ha visto crecer y madurar como persona y como artista. He visto como crece la ciudad como un bastión cultural y la he visto morir, hemos acostumbrado a los culturosos de oficio a la gente que vive de su profesión y a la vez tiene un hobby por la cultura, nos explotan como creadores, como artistas, en el Tigre eres mal visto si cobras lo que vale tu trabajo.  Eso no ha avanzado desde los años 80, haces un trabajo cultural que nadie paga y aun te llaman para que hagas una función o un taller de forma gratuitita, la culpa no es del culturoso de profesión, el problema es el artista que no se valora, regala su trabajo.  Con la politización del petróleo y la cultura “PDVSA ES DEL PUEBLO “ nos terminaron de joder nos globalizaron la cultura  “imperio cubano”, yo lo llamo así, es una invasión cultural de algo que no somos y nos resistimos hacer.  Nuestra incapacidad política y gerencial nos impulsó a modelos de gerencia ya decadentes en el mundo entero con gente poco estudiosa que ahora se llaman” Cultores” El Tigre cultural poco existe, solo quedan politiqueros de oficio que solo los conocen una generación de la tercera edad del pueblo, tan vez suene muy duro, pero así lo veo.

El año pasado me fui al Cusco en Perú, Fue un viaje lleno de mucha experiencia y frustraciones también, valoro lo primero mas que el fracaso, trabaje en un taller teórico y práctico en sipas Wayna de la asociación Puklilastauschis en el cusco, también trabaje tres meses como mozo en un restauran de pollos y allí me di cuenta que  me gusta la investigador  teatral y puse en práctica o experimento que consiste en el manejo de la energía del otro , el otro como centro de acopio positivo o negativo , es manejar al individuo con energía y pensamiento. Luego en un escrito que estoy realizando voy a contar con mas detalles lo que me paso con toda esa experiencia, ese experimento me funciono para dejar fluir un personaje en Mimo que llame Mimosaurio, nombre que me regalaron los Mimos en Escena donde soy productor en Caracas. Me gane la vida trabajando en la Plaza de Armas en el Cusco con el mimo, poniendo en práctica un trabajo energético desde el alma.

Por el momento estoy en El Tigre, una vez más como a los 17 años, sin Rumbo fijo, eso me gusta porque en las 3 oportunidades que he venido aquí a lo largo de mi vida, salgo fortalecido. Aunque hoy El Tigre es un pueblo sin color, un tanto gris, tomado por una peste unos 300 maricones que secuestraron el país con la ayuda de Cuba. Me encuentro en una locación que desconozco en una película mala, sin guion que no tiene fin aún, en una escena del Esperpento de Valle Inclán, en un nuevo género teatral sin precedentes, nunca visto, nunca realizado, una escena del holocausto donde todos somos actores y protagonistas. Hoy El Tigre es un pueblo triste, el macondo de García Márquez, las casas muertas, de Miguel Otero silva, “Tristeza y falta de producción de comida como sorgo”. Me siento expectante pendiente del buen futuro por venir, todo será real y verdadero, el trabajo dará pan y la ley la libertad. Hoy después de 50 años de mi historia regreso a El Tigre solo para sentir un rato el sol, poner los pies sobre la tierra que me vio nacer, ver a mi familia, respirar un poco para irme.  Y me paro un rato con los amigos en la tercera carrera sur.  No fui malandro, gracias a Dios todo lo contrario de lo que decía el maestro de escuela Aristóbulo Isturiz a mi mamá que le prestaba servicios de la lavandería en 1981 cuando era profesor y maestro de escuela en El Tigre.  El teatro es y será una actividad sospechosa.

Una Mirada desde mí.

 Miguel Ángel Flores          

 

Las fotos que te envió son : ( La cara ) Jorge Guerra .

La de Mimo es de Aron Sosa.

y la de José Gregario Hermandez Héctor Puchi Ramirez