POR PANCHO AGUILARTE

He querido hoy hablar de este tema por la connotación que estas dos categorías tienen en la vida de Venezuela y saber diferenciarlos.

Un líder es aquel que asume los retos, los compromisos, se coloca al frente de los sueños y de las acciones para alcanzarlos. Un político trabaja sigilosamente, sinuosamente, sin dar la cara y rara vez se coloca al frente de las luchas, y si llegare a ponerse al frente es porque su integridad y sus intereses no corren peligro. Un político pudiera ser un líder pero un líder no siempre será un politícelo ideal sería que todo político sea o aspirara ser un líder pero son las circunstancias las que lo harán descubrir o descubrirse como un líder, las mismas que lo llevaran a estar al frente de las luchas o en cualquiera de las posiciones que le garantice su sobrevivencia física o política. Esto aparentemente sin importancia encierra una de las causales de la terrible situación que estamos atravesando y que ciertamente obedece a la ausencia de líderes más no de políticos. Estos últimos en demasía y ninguno se atrevía a ser líder, no quieren arriesgar su zona de confort. Veamos ejemplos para entender mejor la situación. Escojamos una etapa de la Historia de Venezuela: La de 1958-2018.Con la derrota de Pérez Jiménez se inicia lo que conocemos como la era de la democracia, la de los partidos, que cierra su ciclo justo este año. A Pérez Jiménez, un líder, no un político lo sucede interinamente un militar que no era un líder ni un político aunque sentía una fuerte inclinación por la política pero que nunca lo fue tal como es. Al llamar a elecciones asisten tres líderes de madera fina al compromiso, con un acuerdo de unidad nacional llevando como candidato a un líder, que también era político: Rómulo Betancourt, quien cumplió a cabalidad con las exigencias del momento. A Betancourt le sucedió un político: Raúl Leoni, que era más político que líder, luego tuvimos a Rafael Caldera otro líder pero más político que líder, a Caldera le sucede Carlos Andrés Pérez, un líder en plena vuelo hacia lo político, donde finalmente aterrizó con su segunda presidencia, la reducción de su condición de líder para hacerse más político es una de las razones de su caída Pérez le sucede un político completo, Luis Herrera y a este otro político de tiempo completo Jaime Lusinchi y a este nuevamente Pérez quien ya había dejado reducido su condición natural de líder transformándose íntegramente un político. Esos 15 años de políticos al frente de Venezuela colapsaron al Sistema para dar paso a un líder ya desmejorado en sus condiciones, abriéndole paso al surgimiento a Hugo Chávez, un líder carismático pero con la cabeza revuelta del patuque conceptual más dañino que presidente alguno haya tenido en esta etapa democrática que se inicia en 1958, tanto que dejó para que continuara su obra a Nicolás Maduro, el más genuino representante de la fábula criolla “ Juan Sonso y Pedro Animal” porque tiene de los dos marcadamente la brutalidad con imbecilidad, ni político ni líder, quien ha conducido al país a la más terrible y espantosa de las crisis política, económica y social que hayamos conocido en la historia de la República. 

Abogado, Escritor, Analista Político 

Especialista en Gobernabilidad