HELÍ COLOMBANI ! Irapa, estado Sucre, 10 de septiembre de 1932 ! Caracas, 20 de junio de 1992.

relacionada:

  • VENGO BUSCANDO UN AMIGO
  • MÁS ACÁ DE LAS REJAS
  • Y FUE AQUELLA MAÑANA

VENGO BUSCANDO UN AMIGO

Vengo buscando un amigo
sin voz de contrapunteo.
Mira mi brazo extendido.
Mira mi copla en acecho.

No tengo más que mi sangre
para brindarle mi afecto,
tendida sobre el budare
donde se cuecen los sueños.

Puede estrecharme las manos
sobre esta sed de caminos
donde el dolor de los llanos
se ha entregado relancino.

No tengo dentro del pecho
guardarrayas de distancia
porque sé entregarme entero
de bastimento del alma.

Y ante las secas tinajas
de las tristezas presentes
mi copla de agua desgaja
racimos de agua corriente.

Siempre mi paso ha tenido
su huella de maraquero
donde han sido mis amigos
el buen capacho del verso.

Siempre mi canto atrevido
le está ofreciendo al dolor
su aroma de café tinto
tostado con papelón.

Por eso en todos mis versos,
por el bombar del destino,
me presento en cuerpo entero
sin bifurcar mis caminos.

Acá estoy. De palma y llano.
Padrote de sol y viento.
Pero me falta aquí al lado
un corazón cabrestero.

¡Cómo le temo al olvido!
¡Cómo le temo a la muerte!
-Vengo buscando un amigo
que pueda cambiar mi suerte.

………

MÁS ACÁ DE LAS REJAS

¿Y qué hago yo aquí?
Me incorporo del sueño, adoloridos
los huesos,
con puñales de frío claveteando
los poros
íntegros
del cuerpo,
con huella de amargura en las orejas,
con mil interrogantes
poblándome las manos.

Uno, dos, tres,
veinte. Cuatrocientos.
Un millón de barrotes
me circundan.
Y tan fuertes,
como que ya he probado
hundirlos
a golpes, destrozarlos
con los puños, o volverlos elásticos.

Desde las letrinas corre aquella
inmundicia
y viene a los colchones,
mansamente,
queriendo encaramarse a los tobillos.

Allá se quita alguien la camisa
y trata de mirarse las espaldas
cuarteadas a planazos.
hasta nosotros se aproxima
otro más,
nos muestra las muñecas inflamadas,
nos habla de que el sexo lo quemaron
con la brasa del cigarro.

¿Y qué hago yo aquí?
pregunto,
o vuelvo a preguntarme.

Amanece.
sobre el suelo comienzan a moverse
otros hombres.
¿Qué sitio es este? ¿Dónde estoy?
¿Qué pasa?

Los sótanos son fríos
y el granito del piso los hace sentir duros
y las letrinas, manando,
los vuelve insoportables;
y los planazos a la espalda,
y las muñecas abultadas,
y el relato de todas las torturas
los hace miserables.

Y todo porque un día
decidimos pensar.
Y todo porque entonces
dijimos lo que habíamos pensado.

Lo cierto es que ignoramos
si ha sido por pensar o por decir,
que hay que pensar tan solo
que ahora
nuestras dudas
-más acá de las rejas-
tienen su veredicto irrebatible
de certeza.

Que estábamos
equivocados
al creer que estas cosas
eran ya del pasado, y que servían
para un anecdotario
o un alerta.
Y acá estamos, viendo, sintiendo,
constatando,
que esta ilustre verdad se nos presenta
desvestida, desnuda,
exacta,
pura.
¡Maldita democracia!

Y todo porque un día
decidimos
pensar,
aquí nos encontramos.
Más acá de las rejas.

Pero ya verán cuando logren las amarras
reventar la resaca.
Ya las multitudes se encaminan.
No sirven los barrotes
ni las balas.
Ya se levanta el pueblo
y son millones de puños que se alzan.
..
Sótanos de la “Digepol”
Caracas, febrero de 1962.
………..

Y FUE AQUELLA MAÑANA

¡Bombas!
¡Bombas! ¡bombas!…
la metralla acompaña los intentos
La tierra se estremece y se sacude
Mientras se abre en el cielo el estallido
Rayos y truenos de infernal locura
buscando aposentarse en carne humana

Y quedaron los rostros
juveniles
Sonrisas hechas muecas
El destrozo
parte a parte de aquello que era cuerpo
sitio a sitio de aquello que era tierra
palmo a palmo de aquello que era gente

¡Metralla…!
¡bombas…!
¡ayes…!
se mezclaron
en aquella mañana en que los pasos
fueron apenas balbucear de búsquedas

La sangre se hizo grito y se mantuvo
en un sitio cualquiera
los arbustos
testigos de tragedia
chamuscaron sus quejas en las ramas
y quedaron allí sin más dolientes
La muerte hizo su ronda mañanera
como rutina espeluznante y torpe
Y después el silencio
Una mano
trataba de alcanzar su propio brazo
la mitad de la cara huyó a distancia
El tobillo de alguno quedó lejos

Veinte años
Dieciocho
Veintitrés
Es el parte oficial seco y escueto

Pero el mundo quedó como tendido
como quedó la vida envuelta en sangre
como quedó la tierra envuelta en muerte
y la paz que soñamos convirtióse
en agria pesadilla
Amargo el paladar
Amarga la amargura al relatarlo
y más amargo aún por ser tan cierto

La muerte hizo su ronda mañanera
como rutina espeluznante y torpe…


Retrato: Segundo Aponte

Lunes 10 de septiembre de 2018.
Complejo Cultura “Helí Colombani” de Pariaguán
Hora: 3:00 pm