DAVID BONYUET 

Aunque el liderazgo opositor “pacifista” se niegue a reconocerlo, el país ya no aguanta más destrucción, no tolera más sufrimiento, no caben más muertos, no soporta más indolencia. El 2018 fue un año récord: de hiperinflación, de escasez, de epidemias, de protestas, de emigrantes venezolanos, de endeudamiento, de violencia, sin duda, la peor gestión del planeta y de todos los tiempos. El traga-parrillas también rompió sus propios récord: es el mandatario parrandón que más visito Cuba, Rusia y otros países del eje del mal, una clara demostración que el miedo lo puso de rodillas ante sus amos,… ¡para suplicar protección! 

Los verdaderos temblores se sienten en las calles donde las manifestaciones de rechazo alcanza magnitudes siderales. Lo curioso es que no existe una dirigencia política que haya canalizado esta enorme frustración social para tumbar la dictadura. Pero es obvio que la ruta pacífica, democrática, electoral, constitucional, vegetariana y cero calorías no es para derrocar a nadie. Ocasiones, oportunidades y razones han tenido, pero jamás han actuado. El secretario general de la OEA, Luis Almagro tiene toda la razón cuando dice que: “el Libertador nunca imaginaría semejante desmesura y barbarismo en Venezuela”. El país se quedó sin próceres y a muchos jóvenes libertadores los han masacrado, tristemente los líderes politiqueros se han quedado sentados. 

De estos 20 años de tiranía no hay duda que el régimen ha aprendido a descontrolar a la sociedad: quitando el agua, suspendiendo la electricidad, entregando esCLAPvitud, dando sardinas, restringiendo la gasolina, ofreciendo perniles, etc. El control está basado en el chantaje. El aparato del Estado chavista es todo un equipo criminal que comete todos los delitos existentes, pero los “pacifistas” ven una ruta democrática ante un régimen que pisotea todas las leyes y derechos de los venezolanos. ¿No es iluso pensar que un asesino vaya a respetar votos cuando ni siquiera respeta la vida de los niños inocentes?  

Muchos lectores me cuestionan qué ganarían los políticos que “negocian” una salida pacífica. Total parece que es un compromiso “rápido” que “beneficiaría al país”, aunque obviamente impediría una acción contundente contra los líderes chavistas.  No hay duda que algunos “ilusos” promueven la “salida pacífica” bajo el pobre argumento que la “política es un arte”, cuando la tiranía no respeta ningún tipo de derechos. Una negociación no solo busca la impunidad de los crímenes rojo rojitos y el perdón a los familiares “opositores” embarrados en los charcos de la corrupción, hay algo que pocos piensan que existe. La oposición “pacífica” junto al chavismo (y todas sus variantes originarias o rosadas) vienen por el botín mayor: la ayuda humanitaria más grande de la historia que vendría después que la actual administración salga del poder. El Plan Marshall que rescato a toda Europa va a parecer una alcancía de niños. Por otra parte, los 6 años de ejercicio ilegal del traga-parrillas sería aceptado como parte de un ejercicio democrático y por ende todos los préstamos y compromisos deberán ser honrados: ¡una giga-deuda fraudulenta que nos compromete por varias generaciones! 

 

También muchos “pacifistas” se frotan las manos por todas esas empresas “expropiadas” que serán devueltas al sector privado, pero el “lomito” lo constituyen todas las empresas básicas que un país arruinado no podrá conservar: ningún plan de ayuda económica va a permitir que conservemos sectores productivos en ruina. Intereses muy poderosos van a querer aprovecharse de la minería, petróleo, electricidad, etc. La ruta pacífica es el plan perfecto de los corruptos. Venezuela es el único país petrolero en quiebra, pero PDVSA vale cientos de millones de dólares y estará disponible a precio de gallina muerta. La trampa “pacífica” quiere la paz de los billetes en su bolsillo. 

Es probable que cuando empiece el año la Asamblea Nacional no tome una acción constitucional para resolver la ausencia del ejecutivo, pero los países de América se están concentrando en convocar una reunión en la OEA para desconocer a Maduro.  Además Bolsonaro asume su presidencia y Marco Rubio planteó la posibilidad “de una intervención humanitaria, no militar en Venezuela”. Hay razones para creer que un milagro puede ocurrir… lo importante es la unificación de la calle. 28 organizaciones de la sociedad civil ya empezaron: exigiendo a la Asamblea Nacional hacer cumplir la Constitución el próximo 10 de enero, pidiendo a los representantes diplomáticos en Venezuela no acudir a la farsa de la toma de posesión de Maduro y sobretodo pedir a la AN llenar el vacío de poder; unamos nuestra firma a la petición:

https://docs.google.com/forms/d/1hs3AmvyBmJ9OC8XUeo6E2qouZmSSZtmSn7rd4HYch68/viewform?edit_requested=true

La Asamblea Nacional debe asumir su reto histórico de hacer cumplir las leyes en tiempos de dictadura. El órgano que ejerce el poder legislativo no puede darse el lujo de ignorar unas leyes a capricho y cumplir otras: sencillamente o cumplen TODAS las leyes o ¡son co-responsables de los actos de la dictadura! 

Hay que tener muy claro: nadie ayuda a los flojos y cuando empiece el bochinche, habrá que apoyarlo con todo…  caerán muchos y nadie ayudará a los uniformados traidores de la patria. Sin duda, algún día de este año amanecerá de “golpe” y esto si habrá que festejarlo. Contra las trampas de la tiranía la Plataforma Libertad Venezuela aclaramos nuestro fuerte compromiso para liberar a Venezuela del chavismo y sobre todo para afirmar: ¡este es el año! 

A todos mis lectores, este nuevo año les deseo: ¡fuerza, fe, lucha! y ¡la libertad de Venezuela!

David Bonyuet  @DBonyuet