CARLOS LUIS BRITO MORENO

Yo estaba de guardia el 26 de febrero, en el hospital Domingo Luciani en el Llanito, Caracas.
Amaneció el 27 y no llegaban los médicos que recibirían la guardia. Solo llegaban heridos y a mediodía el primer muerto. No entendíamos que pasaba, no había teléfonos celulares. Creíamos que disturbios en la Universidad Central, pero, en la tarde ya sabíamos que había saqueos y caos en Caracas.
Temíamos por nuestras familias,
 que para esa fecha, sin cobrar, tenían pocos alimentos.
Tuve que pedir permiso para asegurarme de la condición de mi mujer y mi primer hijo. Con el compromiso de regresar (y con la incredulidad de mi jefe).
Fui el 28 al mediodía, me dio la cola un señor de un Volkswagen que acababa de dejar a un ensangrentado y malherido señor en la puerta del hospital, puse periódicos en el mueble y subimos por el puente de palo verde, tiraban neveras y piedras desde los cerros y sentíamos disparos.
Después de constatar el bienestar de los míos y el apoyo de los vecinos, que estarían pendientes de ellos, bajé a pie, comido y con mono y batas limpios. Un Malibú con saqueadores me dejó en la redoma de Petare. Cuando llegaba al puente Baloa, vi que una poblada le gritaba a un grupo de unos Díez asustados soldados que les dispararan, es más, uno gritó “dispárale al doctor, CDTM. “
 
Levanté los brazos y caminé rápido por el puente, se me sumaron unas pocas personas heridas, llevadas en sillas como ambulancias. Nos dejaron pasar ambos bandos.
Volví a mi guardia, aún no llegaban los refuerzos de las guardias.
Amanecimos y se calmó la cosa, salí con un salvoconducto.
Que quiero decirles? Vi la brutalidad de unos soldados sobre una población alzada, pero también vi el valor de la gente cuando ha tomado una decisión, la decisión de ser escuchados e imponer su verdad, y vi, los dubitativos ojos de los soldados, les vi bajar los fusiles.
Desde allí Venezuela cambió.
La gente cambió a Venezuela.
Años más tarde quienes indujeron esos cambios se convirtieron en algo peor, y quieren hacer lo mismo.
Presiento que va a pasar lo mismo… hay tiempo de evitarlo.

El Tigre, febrero 8 del 2019