Un libro de Evaristo Marín, “El Tigre que yo conocí”, propuesto para su publicación a la alcaldía del municipio Simón Rodríguez, sin resultados favorables, a pesar de su gran valor histórico y documental, acaba de ser premiado por el Centro Nacional del Libro (Cenal), con el primer lugar en el género “Biografías, Memorias y Testimonios”. En el concurso participaron autores de distintas partes del país.

“Esa obra en la cual glorifico los años de mis primeras andanzas en el periodismo, como corresponsal de Ultimas Noticias y redactor de sucesos y deportes en los tiempos iniciales del semanario Antorcha, en 1954, con las sabias enseñanzas de su fundador Edmundo Barrios y de Juan Meza Vergara, sintetiza en mucho historias y acontecimientos de los años de la fundación de El Tigre al calor del reventón petrolero del pozo Oficina Nro 1”.

Recuerda el autor que para la época de sus comienzos de reportero, muchos de los fundadores de El Tigre eran muy familiares entre los habitantes de la población y formaban parte muy viva y testimonial de todos aquellos acontecimientos que rodearon el inicio de la perforación del pozo Oficina, en 1933.

— Llegué a El Tigre muy joven. Acababa de cumplir dieciocho años. Uno de mis familiares, Cleto Quijada, era uno de los protagonistas de la primera cuadrilla de aquel célebre pozo petrolero, con Silverio González y Digno Rojas, entre muchos otros margariteños que están en la historia petrolera regional
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“No con la frecuencia que yo hubiera querido, pero libreta en mano y con Higinio Meléndez de reportero gráfico compartí algunas veces alguna cerveza con don Julio Mc Spadden, al entrevistarlo para Antorcha.

Don Julio fue el capataz norteamericano de Oficina Nro 1. La forma parte de la historia de la Gulf Petroleum y de su subsidiaria la Mene Grande Oil Company en Anzoátegui.

–Como reportero viví la llegaba de Susana Duimj a San Tomé, con su corona de Miss Mundo, en 1955. ¨Todo eso está en las páginas de mi libro de El Tigre”, afirma

“Esa obra se la ofrecí a Ernesto Raydán, actual alcalde y me valí de un gran padrino como lo es Miguel Arismendi, pero los resultados no han sido favorables, el libro sigue sin editar. Estoy seguro que esas crónicas y esas fotos tendrían muchos lectores y no dudo que la alcaldía de El Tigre la pudiera utilizar para recabar fondos para alguna obra social. Es un libro histórico, testimonial. Me encanta que el Centro Nacional del Libro lo haya premiado. Para mí es un gran orgullo. Desafortunadamente, el premio metálico es modesto, propio de esta época de crisis y no incluye la publicación de la obra completa.

El periodista dijo que una opción habría sido que algunas empresas tigrenses cooperaran con la alcaldía para financiar la publicación, “pero yo estoy lejos de El Tigre y no puedo motorizar directamente esa iniciativa que propuse al alcalde, hijo de mi recordado amigo Juan Raydán.

“No dudo que Miguel Cabello a lo mejor incluye mi obra para el centenario de El Tigre, pero estoy dudando que a mi edad pueda acompañarlos en el bautizo”, expresa, sonriente, el periodista y escritor, desde la Isla de Margarita, donde vive largas temporadas, luego de un largo andar de más 40 años como corresponsal de El Nacional, Ultimas Noticias, redactor de numerosas publicaciones y autor de varios libros que reflejan su trayectoria profesional periodísticas en el Estado Anzoátegui.

FOTOS: 1.Cuando le enviaron un Ford 37, de USA, Julio Mc Spadden le regaló su viejo cacharro a su amigo margariteño Digno Rojas. 2 El Tigre, calle Negro Primero. 3 Cinthya Roso, en la casa de su niñez en San Tomé.4 Celma Mir, distribuidor de vehículos, con Stefano Massobrio y Samih Murhib. 5 Julio Mc Spadden en su vejez, 6 Margariteños, protagonistas petroleros, multiplicaron sus familias en El Tigre de los 50. Fotos: Evaristo Marin y Juan Raydán.